Ser
vegetariano no es una moda, siempre he tenido gran cariño hacia los animales,
pero me he sentido muy hipócrita a decir que los amo, y después estoy comiendo
una hamburguesa. Las vacas, pollos, cerdo y pescado también son animales, al
igual que un gato o un perro. Me imaginaba a mi gata en el plato, servida
para el almuerzo, es algo que no comería, entonces… ¿Por qué una gallina, cerdo, vaca me iba a gustar? A
ellos también les gustaría dormir calentitos en una cama igual que a mi gata.
¿No?
No me gustan los prejuicios, ni las etiquetas, ni los
estereotipos, todos ellos fuentes de estigmatizaciones y discriminación. Por
eso no diré que soy vegetariana, vegana o straight edge. Pero para quienes gustan de definiciones, y porque los formalismos
sociales a veces me obligan a decir, diré
que estoy en un proceso de transformar mi vida, dejar de comer algo que digo
que quiero.
No
intento convencer a nadie, solo que tomen conciencia de lo que comen. En un
principio se dice que el hombre era frugívoro. Su estructura corporal y orgánica
no está concebida para comer carne ni productos animales. Después del descubrimiento
del fuego, las era glaciares el hombre empieza a consumir carnes de animales y
va adaptando su organismo. Pero aun así, después de miles años de evolución,
sigue presentando problemas salud por el consumo de carnes.
Es por esto que escribo este blog para dar a conocer mi experiencia en este proceso ademas de brindar información interesante respecto a la salud, amor y crecimiento personal.
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